junio 22, 2009

Tardes del Río

Era en verano, cuando
las tardes se prolongan
más allá del ardiente
imperio de los tábanos.

La vida entonces era
misteriosa y sencilla:
inmenso olor a heno,
borrosas campanadas,

vacas quietas, el agrio
grito del arrendajo,
algún camión subiendo
hacia Pontecaldelas...

Allí el verdor fugaz
del agua bajo el arco
de inmemoriales robles
me reveló un secreto.

Y otro -que era la cifra
de mi existir- aquellas
sombras de mariposas
que cruzaban el río.


*El poema es de Miguel D´Ors
*El subrayado es de Don Paco
*La foto es mía (me hubiera encantado ver y contar lo mismo cuando me topé con este puente, o haber tenido la sensibilidad suficiente para subrayar lo subrayado cuando leí este poema)

2 comentarios:

paloma dijo...

¡¡¡¡¡BRAVO, BRAVO, BRAVO!!!!!

paloma dijo...

No puedo cambiar mi nombre.
Pero ¿quién te iba a aplaudir tan efusivamente?

mamá