junio 26, 2009

Amor y supervivencia


Destruido ya el pasado, no cesamos
de intentar reconstruirlo, igual que un caserón.

Pero hoy allí no vive nadie.

No queda ni siquiera la liturgia

que hay de madrugada en la autopista.

Comprendo poco ya de aquellos días.

Quedan los resultados. Duros en ocasiones.

El afecto, una casa de muñecas,

llegaron a ocultar tu soledad.

Heridas feas bajo vendas blancas.

Camino bajo lunas impecables

de tu niñez y siento un orden

de cuentos para cuando te dormías.

Pienso en la dignidad de aquella niña
que dejaba a su hermana -la más débil-
su lugar de princesa. No hay errores que puedan,

sin que nos demos cuenta, llegar hasta tan lejos
como los cometidos con la infancia.

Si no supiera qué amor eres
ni tú supieras qué amor soy,
habríamos perdido nuestra estrella.
Aunque ignoro desde hace muchos años

tus miedos y esperanzas cuando estás

sola en alguna habitación de hotel.

Aunque nunca sabré cuál de mis rostros

escogerás un día al recordarme,

he sentido de pronto que tú y yo, sin caricias,

hemos sobrevivido a un abandono.

Joan Margarit

5 comentarios:

paloma dijo...

Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!

paloma dijo...

Lo voy a leer a hurtadillas,
¿no te enojas? ¿verdad?

Paloma dijo...

Mi Libro??? Sí mamita, está en mi buró. Leelo hasta antes de que me vaya a dormir, que lo leo siempre.

.. dijo...

precioso
descubrí su libro hace tres noches
y aquí lo guardo
como el tesoro que es..

.. dijo...
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