marzo 10, 2009

A la deriva

Estar a la deriva, a la deriva de la nada. A veces es una membrana diáfana, casi intangible que tiende a desmaterializarse justo en el instante que intenta palparse. Es la deriva, y la nada. Esperar siempre sin saber qué se espera, pero siempre a la espera.

Una vez hice un largo viaje, pero aunque regresé, no pude volver. A veces me arrepiento. Otras veces pienso que quizás nunca estuve en ninguna parte. Aún sigo siendo una emigrante que extiende una mano al vacío, en medio de un mar de gente. No estoy en ninguna parte.

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