julio 26, 2008

Cuando la casa era una fiesta

Hoy sentí la casa un poco más grande. Y más vacía. Recordé cuando la casa era una fiesta y los niños revoloteábamos entre la cocina y el jardín, entre las escaleras y los brazos de mi madre. Cuando la casa era una fiesta, cada día había un concierto. No sé a cuántos decibeles estaban las bocinas, pero la casa vibraba, botaba y rebotaba cada tarde al ritmo del humor en el que se encontrara Rodrigo. María del Mar aún no hablaba y ya tarareaba «Unskinny Bop», de Poison. Pero cuando escuchábamos el motor de la pick-up de mi padre dando la vuelta a la manzana, era el toque de queda para salir del manicomio y fingir que aquí no había pasado nada. Pero siempre se daba cuenta. Siempre se da cuenta.

La foto tiene más de 30 años, para los «indies» que creen que están imponiendo moda.

2 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
paloma dijo...

¡Dios mío!
Cuánto extraño los diarios conciertos de Rodrigo.
El retumbar de toda la casa con su música.
El estar en la cocina trabajando al compás de tan distintas melodías.
Y el repentino silencio cuando llegaba Rufo.