junio 04, 2008

Caperucita roja

Cuando mi mamá la vio, quiso una igual. Y exactamente nueve meses y una semana después, nací yo. Crecimos juntas. Dibujamos sueños y compartimos melancolías y añoranzas. Yo soy dueña de su historia y ella es dueña de la mía.

La primera pelea que tuvimos fue por una caperucita roja que me había regalado mi . No se la quería prestar y entonces trató de arrebatármela. En el forcejeo se le cayó una trenza y lloré mucho. Era de tela, y si se le daba la vuelta al vestido aparecía la abuelita, quien detrás del gorro escondía al lobo, un lobo que me daba mucho miedo. Un lobo vestido de abuelita, pero lobo, a fin de cuentas.

Hace un tiempo nos peleamos por algo similar, más grande, porque cuando uno crece, también los problemas crecen. También había un lobo si se le daba la vuelta.

No nos hablamos por un año. Dejé que ese lobo creciera y nunca me sentí más sola. Murió mi Má y nos volvimos a hablar. Tal vez ese fue su último regalo, porque sabía lo mucho que me gustaba la caperucita, así que decidió devolverme una que había perdido. Pero esta no tiene un lobo del otro lado. Solo historias, sueños y añoranzas.

Como nota al pie, en gallego Caperucita roja, es Carrapuchiña vermella. Me gusta más en gallego, por mucho, como muchas otras palabras, pero eso puede ser otro post, así que no agoto mis pocos recursos.

2 comentarios:

Sofía Chapa dijo...

Dodofitas Hermosa:

Qué te digo? Me dieron los escalofrios más espantosos/hermosos con esta entrada. En el fondo tambien siento que fue tu Má, junto con las ganas de no estar alejadas lo que nos volvió a juntar. Y sí, espero que esos sueños, añoranzas y esperanzas las podamos compartir siempre, y sabes que si de mí depende, moveré cielo, mar y tierra para ayudarte en la realización de tus sueños.

Te quiero demasiado

Paloma dijo...

Nunca es demasiado si es reciproco.