mayo 15, 2008

Cosas raras

Hace 11 años vine por primera vez a Galicia, y quedé prendada. Durante el viaje encontré un libro con «La lechera» en la portada. Lo compré por eso, porque J. Vermeer es mi pintor favorito, y porque supuse que cualquier libro que lo ostentara prometería. Supuse bien. Por mucho tiempo, «¿Qué me quieres, amor?» fue mi favorito, sobre todo, por el precioso paralelismo que hace el autor en el cuento de «La lechera de Vermeer», entre la madre del protagonista y la mujer del cuadro. Hace mucho que no lo leo, (desde que lo presté y no me lo devolvieron) pero recuerdo que envidiaba al hijo de la lechera, porque describía que la luz de la Torre de Hércules se colaba por la ventana de su habitación todas las noches.

No voy a decir que ahora me despierta esa luz, porque vivo lejos de la Torre, pero en la misma cuidad. Cosas raras de la vida, acabé viviendo aquí. Cosas raras de la vida, es la primera vez que cuento esto, y ya me voy de aquí. Será que la morriña comienza (otra vez) a manifestarse.

4 comentarios:

Mariló dijo...

Qué suerte cumplir ese sueño!! Aprovecha cada momento y espero poder pagarte esa cena en Les Moustaches pronto...
Te quiero mucho! Bsos!

Paloma dijo...

Bueno, así tengo un incentivo para volver a México!!! Me voy menos compungida, porque entonces me espera una ensalada de cocodrilo... O un pato laqueado...

Mariló dijo...

Ya sabes el dicho: "barriga llena, corazón contento" aunque también queda "las penas con pan son menos" y ahora que si en vez de pan es un pato pues tanto mejor no?

Paloma dijo...

No, mejor: A falta de pan, tortilla!