marzo 24, 2008

Una causa perdida



Tus ojos apesadumbrados, cortan a través del hueso.
Hacen duro dejarte solo.
Dejarte aquí, portando tus heridas,
blandiendo tus armas contra alguien nuevo...

Había dejado el post aquí, pero no era justo para el autor estos «fotones». Nunca le dije que la primera vez que los ví, me quedé sin aire. Yo nunca había ido al Sáhara, pero esa mañana estuve allí. Supe a qué huele, qué se escucha a lo lejos, más allá de los caminos fantasmas, y también supe cómo se siente cuando te pega en la cara el viento de fuego, el de la arena ardiente. Y fue duro dejarles solos. Dejarles allí, portando sus heridas.

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