noviembre 16, 2007

Una despedida y un encuentro

Tuve que decirte adiós, en silencio, y sin nombrarte. Me desgarró no rendirte el luto que te mereces. No haber estado ahí, a los pies de tu cama. Me desgarró fallar a la promesa de no dejar que nadie te viera sin maquillaje. El último día que te vi, te pregunté porqué ya no llevabas tus perlas y porqué ya no querías que te pintara las uñas. Ya no te importaba; pero claro, para mí era una forma de asegurarme de que te volvería a ver. Qué tonta fui. Nada tenía que ver.

Pero tu ya lo sabías. Nos miramos por un minuto eterno, una dentro de los ojos de la otra. No hubo que decirnos más. Aprendí que las palabras a veces pueden ser un adorno artificioso. Nadie nunca podrá describir lo que fue aquello. Ni mil libros bastarían para contar todo lo que nos dijimos sin palabras. En ese espacio de complicidad del que sólo tú y yo éramos dueñas. Yo siempre me sentí orgullosa de ser tu nieta, y de tener las manos exactamente iguales a las tuyas. Ahora espero que con estas manos algún día pueda construir algo parecido a todo lo que hiciste tú.

Me ayuda saber que aún sigues por aquí. Que todo el tiempo estás aquí. Es muy raro, pero siento que estamos más juntas que nunca. Te extraño, pero de una forma diferente. De una manera que no puedo explicar, porque después de ese juego de miradas, cargo tus ojos en los míos, cargo en mi pecho tu corazón entero. No sé cómo, pero lo llevo dentro de mí, y tampoco sé cómo, pero sé que tu te llevaste el mío hacia aquél lugar al que marchaste, a ese que nosotros le decimos Cielo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

CHINGON

Paloma dijo...

Anonymous alias Rafael Chapa... segurito

Paloma dijo...

Mi amor: tu bien sabes que no fallaste a tu promesa de maquillarla. Yo la maquillé por tí y te aseguro que quedó guapísima, ¡más guapa que nunca!, con una paz reflejada en su cara que nunca voy a olvidar; esa paz que se ganó a golpe de ofrecimientos, día a día, minuto a minuto, y pensar que yo fui un pobre instrumento para ayudarla a llegar al Cielo, me llena de alegría, aunque a veces no lo entendía.

Recibe todo mi amor.

Mamá.

Anónimo dijo...

Yo siento lo mismo hijita, el no haber estado con ella no me deja de acozar, pero como contigo ella es mi veleta.