junio 18, 2007

Los pétalos de Zuzu

En 1946 Frank Capra se consagraba con una obra maestra del cine: It´s a wonderful life. En ella, James Stewart interpreta a George Bayle, un gran hombre que pasa su vida dando todo por los demás. Detrás tiene el apoyo de una mujer perfecta: buena, inteligente, alegre, y que por si fuera poco, lo ama. Lo ama de verdad. Tan así, que es capaz de tirar por la borda su viaje de bodas para que su esposo pueda seguir ayudando a los desfavorecidos del pueblo en La Gran Depresión, y convierte una casa abandonada en el Waldorf Astoria, regalándole la mejor velada de su vida. Al ver la escena, me pregunté si yo sería capaz de tal generosidad.

Sentí envidia.

Y aún no sé si la respuesta es sí. Si estuviera enamorada sí. Porque el amor nos hace ser mejores personas. Aunque muchas veces duela, nos ayuda a sacar lo mejor de nosotros mismos.

Pero esta película nos hace reflexionar en otros aspectos incluso más profundos.

Clarence, el ángel que baja a ayudarlo en el punto de inflexión del pobre Bayle, le dice la mejor frase que he escuchado en mi vida, y que curiosamente, me la había dicho hace poco una especie de ángel de la guarda que tengo por aquí, y que ya llevo un tiempo repasando: –“Entiende George, al ayudarte, me ayudarás a mí, pues sólo así podré conseguir mis alas”.


Sentí envidia.

El útimo giro de la película es cuando George por fin entiende que es un hombre afortunado y le pide a Dios que le regrese su vida, una vida maravillosa. Cuando se mete la mano en el bolsillo, saca de él los pétalos de Zuzu, su pequeña hija que había ganado una rosa en el colegio, y que para no se estropeara de camino a casa la protege del frío con su abrigo, pescando un fuerte resfriado. Esos pétalos tan frágiles nos hacen ver que no todo está perdido, y que podemos recuperar nuestra esencia, que sin ella simplemente es como estar muertos; que la felicidad está dentro de nosotros mismos, aunque a veces no seamos capaces de verla.

No sentí envidia. Yo también acabo de encontrar los pétalos de Zuzu en mi bolsillo.

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