enero 12, 2007

Colirio

Dicen que las lágrimas son el mejor colirio del mundo, no sólo para los ojos, también para el corazón. Hoy comenzó un año nuevo. Ya no hay marcha atrás. Hoy debo empezar de cero, como tantas otras veces, pero ahora no puedo regresar. Llevo dos meses fuera de casa, y apenas hoy lloré. Aún no asimilo lo diferente que es mi vida de lo que era un año atrás. Mucho está muerto ya. Una parte de mi también murió allí. Y no renacerá. Aunque el viento borre las heridas.

No lloré por lo que murió, porque los muertos se entierran y se olvidan, lloré por lo que va a nacer. Fue sobrecogedor ese luminoso instante en el que interioricé, saboreé, y hasta casi pude oler que tengo mi vida en mis manos. Es enajenante pensar lo que puede salir de esta experiencia. Sé que ahora estoy en el punto decisivo en el que cualquier movimiento cuenta, para bien o para mal.

3 comentarios:

Paloma dijo...
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Paloma dijo...

Las lágrimas, tienes razón, sirven mucho.
Lágrimas que salen a menudo; a regar la nostalgia; a calmar los miedos; a visualizar el futuro.... de un lado y de otro.
Hace bien llorar a veces, dos meses y trece días fuera de casa, empiezan a pesar. Pero hay en tu vida mucho amor para dar. Lo pasado ya está atrás y dicen que el tiempo borra las heridas, heridas que ya están enterradas. Así, sin más.
¡Ánimo!, vas muy bien, aprendiendo mil cosas nuevas, y enseñando a muchas personas que hay a tu alrededor, lo que tu alegría puede hacer por ellos.
Te quiero mucho.
Tu J.

PODave dijo...

HOLA GUAPAAAAAAAAAAAAAAAAAA! No estás sola nena.